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De lo macro a lo micro

April 3, 2026
4
min
La incertidumbre global se filtra en el trabajo diario y en las decisiones cotidianas. Esta reflexión analiza qué permanece bajo nuestro control cuando el mundo se siente impredecible, y por qué centrarse en lo pequeño y lo personal sigue importando.

Últimamente noto cómo el mundo se filtra cada vez más en mi trabajo diario. No de forma directa y tangible, sino más bien en energía. Un cierto matiz. Cautela. Duda. Como si, colectivamente, hubiéramos levantado un poco el pie del acelerador. Y se nota. También en mí. También en la oficina.

En conversaciones con candidatos. Con clientes. En decisiones que se posponen, o se abordan con más cautela que antes. No es pánico, pero tampoco es plena confianza. Más bien un “veamos qué pasa”.

Rumbo propio

Lo que me hace pensar: ¿cuándo hay realmente un momento en el que no pasa nada?

Vuelvo a menudo a El Monje que Vendió su Ferrari. No porque esté a punto de vender el mío (todavía trabajando en conseguir uno primero 😉), sino por esa idea sencilla: o creas tu propio rumbo, o dejas que las circunstancias externas lo definan por ti. Y siendo honesta, la segunda opción es mucho más fácil.

ADN

Yendo un paso más allá, me pregunto qué provoca, con el tiempo, esta exposición constante a la incertidumbre. No solo en nosotros, sino en la próxima generación que se incorpora al mercado laboral. Especialmente quienes crecen en partes del mundo donde la inestabilidad no es noticia, es vida diaria. ¿Qué tipo de “ADN” genera eso? ¿Se crece hacia un mundo de posibilidades, o hacia un mundo moldeado por el miedo? ¿Y qué significa eso, finalmente, para profesiones como la nuestra, donde la hostelería se construye sobre apertura, confianza y conexión humana genuina?

Micro

No tengo las respuestas. Pero lo pienso. Para mí, intento mantener las cosas pequeñas. Porque por muy grande que se sienta el mundo, mi influencia real está a nivel micro. Mi trabajo. Mis conversaciones. Mis decisiones. Y quizás lo más importante: la actitud que aporto a todo eso.

Una cita que vuelve una y otra vez a mi mente, de Reinhold Niebuhr:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el coraje para cambiar las que sí puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia.”

Quizás también para ti sea un buen momento para reflexionar sobre esto estos días.

Deseo a todos una feliz Pascua.

Escrito por
Larissa Zwart
Headhunter & Equity Partner
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